"Las virtudes, como los músculos, si no se ejercitan se atrofian"

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cuando la ética es una utopía: Caso Volkswagen - El Blog de Jaime Pereira

Cuando la ética es una utopía: Caso Volkswagen

Llevamos tiempo, más del que sería deseable, descubriendo como grandes corporaciones multinacionales, no solo se olvidan de la ética empresarial  sino que se aprovechan de ella. No voy a citar los múltiples casos ocurridos recientemente. Solo quiero hacer mención del penúltimo: Volkswagen
Michael Horn, jefe de Volkswagen en Estados Unidos, pidió hoy disculpas de manera insistente y dijo sentirse abochornado tras conocerse la artimaña informática de la compañía para ocultar las emisiones contaminantes de sus vehículos diésel, que ha dañado gravemente la imagen de la empresa, que además está siendo castigada en bolsa.
La hemos cagado por completo“, dijo el responsable de VW, que admitió el engaño. “Hemos sido deshonestos con la agencia de protección medioambiental (EPA) y hemos sido deshonestos con la agencia que se ocupa de la calidad del aire en California (ARB), hemos sido deshonestos con todos ustedes”, dijo Horn.
Finalizo su intervención ante la prensa diciendo “Este tipo de comportamiento va totalmente en contra de nuestros valores”…. Pero si va en contra de los principios de VW ¿Por qué se consintió? ¿Quién dio la autorización? ¿No existen controles de calidad u auditorias? Hay muchas preguntas en el aire…
Volkswagen
Es bien sabido que la ética empresarial está muy ligada a la lealtad. ¿Hubo un problema de lealtad en el caso de VW? ¿Cómo eran las relaciones entre Martin Winterkorn y Ferdinand Piëch? En este sentido Simon Keller, profesor de Filosofía en la Victoria University Wellington (Nueva Zelanda) y autor de Partiality y The limits of loyalty, en una reciente conferencia pronunciada en el Instituto de Empresa y Humanismo, de la Universidad de Navarra, afirmaba que la lealtad “requiere tomar decisiones éticas difíciles”. Para el, la lealtad no es una virtud, pero sí hay virtudes que implican lealtad”. Alertó de que toda forma de lealtad “implica un favoritismo”, y “en algunas ocasiones, se generan conflictos.
Lo ocurrido, no deja de ser una señal más de cómo está la sociedad actual. Una sociedad enferma, abandonada, sin rumbo… donde prima, sobre todo, el dinero, la riqueza, el prosperar a costa de lo que sea. La carencia de principios llega a límites inimaginables… Cuando se ha perdido el rumbo todo vale… Ahora solo preocupa la caída en Bolsa… un 38% en dos días, con una pérdida de 24.000 millones de euros (un tercio de su capitalización bursátil). No preocupa el daño que se ha hecho a la industria automovilística, especialmente la alemana. Tampoco preocupa la contaminación, ni la posible repercusión en la mano de obra, ni la mentira, ni la falta de ética… Ahora solo importan los euros…
En los últimos años se ha invertido mucho tiempo y dinero en desarrollar “Códigos Éticos” ¿Para qué? Para tranquilizar la conciencia de muchos directivos que con solo firmar un documento ya estaban con las manos libres para hacer lo que les viniera en gana. Conozco, pues trabajé con él, a  un Consejero Delegado que pidió autorización a su casa matriz, fuera de España, para poder ser consejero de una entidad financiera proveedora. La matriz le autorizó, pero… ¿era esto ético? ¿Cómo es posible que una sola firma autorice a hacer cosas que ponen en entredicho la reputación corporativa de una organización? Por cierto a este directivo lo único que le preocupaba cada año era cobrar su bonus… ¡Ética a tope!
La mayoría de la gente se rasga las vestiduras por este tipo de corruptelas… Pero es que aún no han caído en la cuenta de que vivimos sin valores… El caso VW, que es gravísimo, no es sino uno más de los muchos que se han descubierto y de los muchos que aún quedan por descubrir. Hay que enseñar Ética en la familia, en los colegios, en las universidades, en los MBA… y esto se enseña con el ejemplo.
Edward Freeman mantiene que necesitamos un nuevo discurso acerca de cómo las empresas funcionan en la realidad. Los conceptos de stakeholders y de reputación son clave en este nuevo discurso que está comenzando a emerger a partir de la crisis. Los intereses de los clientes, los empleados, los proveedores, los financiadores y los consumidores son, en buena medida, confluyentes. Todos estos grupos de interés y la reputación de la empresa son parte integral del modelo de negocio; los ejecutivos, en consecuencia, deben asumir su papel como gestores de la reputación y responsables de crear el mayor valor posible para los stakeholders.
La confesión de Michael Horn no minimiza en absoluto la falta de responsabilidad ante un hecho que ha conmocionado al mundo entero.